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Cultura de cul

AlimentosNo, esta no es una disertación sobre el culo holandés medio, sino una ejemplificación de la cultura culinaria del país.

Los holandeses tienen una variedad increíble de ingredientes. Entre antiguas colonias y el afán de comerciar que llevan en la sangre, encuentras de todo en los mercados. Otra cosa es a qué precios, pero lo encuentras.

Con eso y un poco de imaginación, podrían tener una cocina que tirase de espaldas, pero no es así. Por desgracia tienen una abominable tendencia a la mezcla que arruina gran parte de los platos.

Resulta casi un milagro encontrar en restaurantes platos donde se pueda degustar el sabor de cada ingrediente por separado. Si me apetece un filete de atún a la plancha que sepa a atún tengo que cocinarlo en casa (receta mágica: atún+plancha+chorro de aceite crudo de oliva), o me arriesgaré a comerme algo con gusto de cualquier cosa menos pescado.

Para muestra, un botón. Hace unos días tuve ocasión de celebrar algo en un restaurante. Nada más ver la carta la boca se me hizo agua al ver “pintada con setas cantarelas”. Hice caso omiso a mis experiencias anteriores, conservando aún la esperanza de encontrarme con cocineros más “mediterráneos”, y fue lo que pedí como plato principal.

Cuando llegó a la mesa, me encontré con lo siguiente: Una pierna de pintada rellena de queso y pesto con una loncha de jamón serrano encima, sobre un lecho de patatas asadas y varias verduras fritas con mantequilla (calabacín, guisantes, judías…) y acompañada además de unos tomates parcialmente secados al sol y salsa de cantarelas con un par de ellas enteras.

Sólo le faltaba un poco de manteca de cacahuete, unas anchoas y unas cerezas para ser un menú completo. En mi tierra está extendido el dicho “on no n’hi ha, no en cerquis” (donde no hay, no busques), así que seguiré pegado a los fogones de mi cocina hasta que me pique de nuevo el gusanillo de probar de nuevo.