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Amor sin tecnicismos

HTC P3300El amor ha llamado a mi puerta en forma de gadget.

Se llama P3300 y es de HTC (anteriormente conocido como Qtek). Integra teléfono móvil GSM, agenda, WiFi, reproductor de MP3, radio, bluetooth y pantalla táctil en menos de 17 mm de grosor. También tiene otras prestaciones, como cámara, GPS (en la bici no me será demasiado útil) y EDGE/GPRS.

Fue presentado el 7 de septiembre (de 2006) y no puedo esperar a que esté en las tiendas. Aunque hay algo que me tiene mosca, y es que en ningún lado aparece el procesador que lleva. El cacharro parece un refrito del S200 y el TyTN, así que si han mantenido el procesador del S200, lo va a comprar Rita la Cantaora.

ACTUALIZACIÓN: Al final sí que daban gato por liebre. El fabricante ha publicado por fin todas las características técnicas y el procesador es una caquita, así que...

Por lo demás, no deja de ser un amor pasajero, porque sé que tarde o temprano saldrá a la venta otro más delgado, más ligero y con mejores prestaciones.

ACTUALIZACIÓN: Esta vez sí que ha sido rápido. No ha pasado aún un mes y ya estoy babeando por el nuevo Glofiish X500 de la marca Eten (más de lo mismo, pero con 15,5 mm de grosor y un procesador que duplica sus prestaciones).

Mis anteriores relaciones con otros dispositivos fueron más o menos felices, si exceptuamos un portátil Airis que llegó a mis manos sin undidad grabadora de CD integrada (sólo lectora, cuando estaba pagada la primera) y con un píxel rojo en el centro de la pantalla que el servicio postventa no quiso reemplazar ni reparar.

Reconozco haber sido bastante promiscuo y haber dado muerte a mis relaciones con chismes de varias maneras, a no ser que hayan cometido suicidio voluntariamente. La pantalla del portátil Airis se fundió, el móvil Motorola Ladrillo de 1996 se ahogó en el puerto de Empúria Brava (Girona), la afeitadora sin cables Philips groundproof se hizo pedacitos en el suelo del baño... y por supuesto, muchos de ellos acabaron en un cajón (luego en una caja y más tarde en el contenedor) por haber llegado un sustituto con más supuestos beneficios.

Haciendo memoria, sólo he llegado a tener ninguna relación tecnológica que haya durado más de diez años: la de la impresora. Se trata de una Hewlett Packard Laserjet 5P que salió de la fábrica en mayo de 1995, comprada en Palma de Mallorca a los pocos meses, que se mudó conmigo a Barcelona (incluidos varios cambios de domicilio y circunstancias) y más tarde a Ámsterdam.

La impresora ha sobrevivido a dos cables de alimentación, varios ordenadores y su próxima batalla va a ser precisamente cuando tenga que remplazar el PC de sobremesa, ya que la Laserjet no se conecta por USB sino por puerto paralelo y los ordenadores de hoy en día ya no traen de serie ese tipo de conector. Por suerte, existen adaptadores y aún le queda vida útil.

Al final el amor más que imprimir en el corazón, lo hace en DIN-A4.